{"id":90627,"date":"2026-06-05T16:30:39","date_gmt":"2026-06-05T16:30:39","guid":{"rendered":"https:\/\/diariocatolico.org\/?p=90627"},"modified":"2026-06-05T16:30:39","modified_gmt":"2026-06-05T16:30:39","slug":"la-eucaristia-fuente-de-la-vida-cristiana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2026\/06\/05\/la-eucaristia-fuente-de-la-vida-cristiana\/","title":{"rendered":"La Eucarist\u00eda: fuente de la vida cristiana"},"content":{"rendered":"<p>Nuestro saludo a Mons. Benito \u00c1ngeles, obispo auxiliar em\u00e9rito de la Arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo<\/p>\n<p>A los vicarios Adjuntos del Distrito Nacional, a los Arcipreste<\/p>\n<p>A los di\u00e1conos permanentes, a las religiosas<\/p>\n<p>Un saludo especial a cada uno de ustedes hermanos y hermanos, que han venido de las diferentes parroquias<\/p>\n<p>A los que nos siguen por los diferentes medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Estimados hermanos y hermanas,<\/p>\n<p>Celebramos hoy la fiesta del Corpus Christi. Se trata de una de esas fiestas enraizadas en el calendario lit\u00fargico y en el coraz\u00f3n del pueblo cristiano. Para los creyentes la Solemnidad del Corpus Christi significa la invitaci\u00f3n a contemplar y celebrar el gran don de la presencia real de Cristo vivo entre nosotros, en su Cuerpo entregado y en su Sangre derramada para la vida del mundo. De manera muy especial, es una llamada a entrar en el misterio de la Eucarist\u00eda para configurarnos paulatinamente con \u00e9l. Este d\u00eda del Corpus Christi ha de ayudarnos a tomar conciencia de la riqueza que conlleva la presencia real de Jesucristo en el sacramento de la Eucarist\u00eda y nuestra participaci\u00f3n en ella. La fiesta de Corpus Christi que estamos celebrando nos invita a reflexionar con gratitud sobre este gran misterio.<\/p>\n<p>Aunque la Iglesia celebra el misterio de la instituci\u00f3n de la eucarist\u00eda el Jueves Santos, dado que la eucarist\u00eda es \u00abfuente y cima de toda la vida cristiana\u00bb. (SC 10), ha querido consagrarle un d\u00eda m\u00e1s de fiesta. Concluidas las fiestas pascuales, nos invita hoy a adorar el misterio del Cuerpo y Sangre de Cristo y a dar gracias por el don extraordinario de Jes\u00fas con su presencia real en este Sant\u00edsimo sacramento. La fiesta de Corpus Christi es una oportunidad especial para reavivar nuestra fe en la presencia real del Se\u00f1or en la Eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>En la primera lectura tomada del libro del Deuteronomio, Dios lleva a su pueblo al desierto para que experimente en la traves\u00eda de su peregrinar que las cosas materiales por la que tanto se quejaba en el camino, como sucede hoy en muchas personas, no son fundamentales para vivir en la plena libertad que, adem\u00e1s, hay que aprender a confiar en la providencia divina. Estas palabras del Deuteronomio hacen referencia a la historia de Israel, que Dios hizo salir de Egipto, de la condici\u00f3n de esclavitud, y durante cuarenta a\u00f1os guio por el desierto hacia la tierra prometida, superando el cansancio, el hambre y la sed.<\/p>\n<p>El pueblo elegido, una vez establecido en la tierra, alcanz\u00f3 cierta autonom\u00eda, un cierto bienestar, y se vio tentado a olvidar\u00a0los tristes acontecimientos del pasado, superados gracias a la intervenci\u00f3n de Dios y a su infinita bondad. Este acontecimiento nos invita a recordar todo el camino recorrido en el desierto, en medio de precariedades, quejas y desaliento. Dios act\u00faa en nuestras vidas a trav\u00e9s de los tiempos dif\u00edciles, como el desierto, no para hacernos sufrir, sino para formar nuestro car\u00e1cter. Mois\u00e9s recuerda al pueblo c\u00f3mo el Se\u00f1or los sustent\u00f3, los acompa\u00f1o, los prob\u00f3 y les hizo entender que es el Dios verdadero que salva y libera.<\/p>\n<p>Como el pueblo de Israel en el desierto, el hombre de nuestro tiempo, tiene en s\u00ed otra hambre, un hambre que no puede ser saciada con el alimento ordinario. Es hambre de vida, hambre de amor, hambre de paz, hambre de justicia. Si miramos a nuestro alrededor, nos damos cuenta de que existen\u00a0muchas ofertas de alimentos\u00a0que no vienen del Se\u00f1or y que aparentemente satisfacen m\u00e1s. Algunos hermanos se nutren con el dinero, otros con el \u00e9xito y la vanidad, otros con el poder y el orgullo. Pero el alimento que nos nutre verdaderamente y que nos sacia es s\u00f3lo el que nos da el Se\u00f1or. El alimento que nos ofrece el Se\u00f1or es distinto de los dem\u00e1s, y tal vez, no nos parece tan gustoso como ciertas comidas que nos ofrece el mundo. Entonces so\u00f1amos con otras comidas, como los jud\u00edos en el desierto, que a\u00f1oraban la carne y las cebollas que com\u00edan en Egipto, pero olvidaban que esos alimentos los com\u00edan en la mesa de la esclavitud, de esa forma hay personas que prefieren ser esclavos de las drogas, el alcohol, los juegos, a disfrutar de la libertad en Cristo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El man\u00e1, pan bajado del cielo, que sacia el hambre, que alimenta en el camino, es figura del pan eucar\u00edstico, alimento de la existencia. Jes\u00fas nos da este alimento, es m\u00e1s, es\u00a0\u00c9l mismo el pan vivo\u00a0que da la vida al mundo (cf.\u00a0<em>Jn<\/em>\u00a06, 51). Su Cuerpo es el verdadero alimento bajo la especie del pan; su Sangre es la verdadera bebida bajo la especie del vino. No es un simple alimento con el cual se sacia nuestro cuerpo, como el man\u00e1; el Cuerpo de Cristo es el pan de los \u00faltimos tiempos, capaz de dar vida, y vida eterna, porque la esencia de este pan es el Amor.<\/p>\n<p>As\u00ed como el pueblo pas\u00f3 hambre en el desierto, tambi\u00e9n padeci\u00f3 de sed, pero Dios en su infinita bondad le proporcion\u00f3 agua, La sed en la Biblia representa un anhelo profundo por algo m\u00e1s que la satisfacci\u00f3n f\u00edsica. Es un anhelo por Dios, por la verdad, la justicia y la paz. Es un vac\u00edo que solo Dios puede llenar. La persona humana tiene en sus entra\u00f1as esa sed de infinito que nada ni nadie humano o material puede saciar. Este es drama de la sed de Dios y la sed del ser humano. Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de \u00c9l, como nos dice San Agust\u00edn. Necesitamos un Alimento y una Bebida de vida eterna que nos sostenga en el camino. La humanidad tiene sed de amor, de alegr\u00eda, de una vida digna en un mundo m\u00e1s humano. Y para saciar esta sed, el agua de las cosas mundanas no sirve, porque se trata de una sed m\u00e1s profunda, que s\u00f3lo Dios puede satisfacer.<\/p>\n<p>En la segunda lectura, Pablo nos recuerda que el c\u00e1liz y el pan eucar\u00edstico nos pone en comuni\u00f3n intima con el Se\u00f1or, la cual efect\u00faa a su vez, la unidad de los cristianos entre s\u00ed, formando un solo cuerpo al participar de un solo pan. La comuni\u00f3n entre los cristianos debe notarse en la solidaridad con los m\u00e1s necesitados, en el amor al pr\u00f3jimo, en la fraternidad con los hermanos. Quienes se alimentan de la Eucarist\u00eda con adecuada disposici\u00f3n, refuerzan su deseo de fraternidad, su sentido social y su compromiso con los necesitados.<\/p>\n<p>La presencia de Dios es tan humilde, escondida en la eucarist\u00eda, que para ser reconocida se necesita de un coraz\u00f3n preparado, despierto y acogedor. En la Eucarist\u00eda contemplamos y adoramos al Dios del amor. Es el Se\u00f1or, que no quebranta a nadie, sino que se parte a s\u00ed mismo. Es el Se\u00f1or, que no exige sacrificios, sino que se sacrifica \u00e9l mismo. Es el Se\u00f1or, que no pide nada, sino que entrega todo. Para celebrar y vivir la Eucarist\u00eda, tambi\u00e9n nosotros estamos llamados a vivir este amor. Porque no podemos recibir el Pan eucar\u00edstico si nuestros corazones est\u00e1n cerrados a los hermanos. No podemos comer de este Pan si no compartimos los sufrimientos del que est\u00e1 pasando necesidad. La Eucarist\u00edas transforman el mundo en la medida en que nosotros nos dejamos transformar y nos convertimos en pan partido para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>En el evangelio de Juan que hemos escuchado, Jes\u00fas afirma que su carne es verdadera comida y su sangre verdadera bebida. Aqu\u00ed Jes\u00fas revela la plenitud del misterio eucar\u00edstico al identificarse a s\u00ed mismo como el pan vivo bajado del cielo. A diferencia del man\u00e1 que solo sosten\u00eda la vida de forma temporal, en cambio la carne y la sangre que ofrece Jes\u00fas nos da vida y vida eterna. La Eucarist\u00eda es el sacramento que m\u00e1s profundamente influye en la comunidad eclesial, pero a la vez, este sacramento va construyendo a la misma iglesia, comprometi\u00e9ndola en la misi\u00f3n de la salvaci\u00f3n de toda la humanidad, significando y realizando la unidad de la Iglesia. Por tanto, no hay iglesia sin Eucarist\u00eda ni hay Eucarist\u00eda sin iglesia.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda tiene fuertes consecuencias para el compromiso social de nuestra fe. La Eucarist\u00eda, celebrada en comunidad, nos ense\u00f1a acerca de la dignidad humana, nos llama a tener una relaci\u00f3n recta con Dios, con la naturaleza, con nosotros mismos y con los dem\u00e1s, nos invita a la comuni\u00f3n y a la solidaridad y nos env\u00eda en misi\u00f3n a ayudar y transformar nuestras comunidades y al mundo entero. La Eucarist\u00eda \u201cno debilita, m\u00e1s bien, estimula nuestro sentido de responsabilidad en la comunidad.<\/p>\n<p>Muchos son los problemas que oscurecen el horizonte de nuestro tiempo. La Eucarist\u00eda nos desaf\u00eda a reconocer y confrontar las estructuras del mal. Es urgente trabajar por la paz en las familias, los barrios y las comunidades; defender la vida humana desde su concepci\u00f3n hasta su t\u00e9rmino natural, afrontar la violencia social e intrafamiliar que tanto mal est\u00e1n causando a la familia, principal instituci\u00f3n de la sociedad; los feminicidios, un mal que parece indetenible y que tanto da\u00f1o provocado a tantas familias; la trata personas, afectando la dignidad de tantas personas; el narcotr\u00e1fico y el alto consumo de drogas, que termina con la vida y el futuro de tantos j\u00f3venes; la corrupci\u00f3n, la impunidad, la manipulaci\u00f3n en la administraci\u00f3n de la justicia, el uso indiscriminados de los recursos naturales y da\u00f1o al medio ambiente, la equidad en la distribuci\u00f3n de los bienes, la carencia de la solidaridad y todas las dem\u00e1s degradaciones sistem\u00e1ticas de la vida o en contra de la dignidad humana.<\/p>\n<p>Pero los hombres y mujeres de comuni\u00f3n permanente y adoraci\u00f3n son un signo de esperanza en la vida cristiana. La Eucarist\u00eda act\u00faa como renovaci\u00f3n interior de la persona, dirigida a cambiar las estructuras de pecado en las que los individuos, las comunidades, y a veces pueblos enteros, est\u00e1n sumergidos. Nuestra \u00abcomuni\u00f3n entre hermanos y hermanas en la Eucarist\u00eda debe provocar en nosotros la voluntad de transformar tambi\u00e9n las estructuras injustas para restablecer el respeto de la dignidad del hombre, creado a imagen y semejanza de Dios.<\/p>\n<p>La Eucarist\u00eda es el mayor regalo que Cristo ha dejado a su Iglesia: su presencia real, su Cuerpo entregado, su Sangre derramada. En cada Misa, el Se\u00f1or se hace presente de manera sacramental para alimentar el alma del creyente y fortalecerlo en el camino de la santidad. Pero este manantial de gracia no ha sido dado para una sola ocasi\u00f3n o para momentos excepcionales. La Iglesia, desde sus or\u00edgenes, ha animado a los fieles a participar frecuentemente, incluso diariamente, del Banquete Eucar\u00edstico. Los santos de todos los tiempos han reconocido la importancia de comulgar con frecuencia. Santa Teresa de Jes\u00fas, doctora de la Iglesia, escrib\u00eda con pasi\u00f3n en El Camino de Perfecci\u00f3n: \u201cNo hay mejor remedio que acercarse muchas veces a este Se\u00f1or. Bienaventurada el alma que se acostumbra a tratar con \u00c9l, tan amorosamente presente en el Sant\u00edsimo Sacramento\u201d.<\/p>\n<p>Finalmente, quiero motivar a mis hermanos sacerdotes a crear espacio de adoraci\u00f3n en cada una de las parroquias, para que los fieles pueden tener un encuentro personal con Cristo en la eucarist\u00eda.<\/p>\n<p>Quiero animar aquellos y aquellas, que se han alejado de la comuni\u00f3n, para que traten de volver a recibir la comuni\u00f3n, los bautizados necesitamos de ese alimento espiritual que nos ofrece el Se\u00f1or, no perdamos la oportunidad de alimentarnos con el pan de vida eterna.<\/p>\n<p>\u00a1Viva Jes\u00fas Sacramentado! \u00a1Viva y de todos sea amado!<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nuestro saludo a Mons. 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