{"id":90745,"date":"2026-08-03T16:42:16","date_gmt":"2026-08-03T16:42:16","guid":{"rendered":"https:\/\/diariocatolico.org\/?p=90745"},"modified":"2026-08-03T16:42:16","modified_gmt":"2026-08-03T16:42:16","slug":"74-aniversario-de-radio-television-dominicana-rtvd","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2026\/08\/03\/74-aniversario-de-radio-television-dominicana-rtvd\/","title":{"rendered":"74 Aniversario de Radio Televisi\u00f3n Dominicana, RTVD"},"content":{"rendered":"<p>Sean todos bienvenidos, bienvenidas a nuestra Catedral Primada de Santo Domingo. Nuestro saludo a cada uno de ustedes, hermanos y hermanas. En especial, nuestro saludo al Se\u00f1or Iv\u00e1n Ruiz, Director de Radio y Televisi\u00f3n Dominicana, al Se\u00f1or Ellis P\u00e9rez, Presidente del Consejo Administrativo, y los dem\u00e1s miembros de este Consejo.<\/p>\n<p>Al todo el personal administrativo, productores, t\u00e9cnicos, invitados especiales a esta celebraci\u00f3n. Quiero compartir con ustedes algunas palabras con motivo a la celebraci\u00f3n de este aniversario 74. Agradeciendo a Dios y reflexionando en torno a nuestro compromiso y la misi\u00f3n que tenemos, y especialmente este canal de televisi\u00f3n y los dem\u00e1s medios.<\/p>\n<p>Nos reunimos en este lugar de oraci\u00f3n con tres prop\u00f3sitos. Primero, para dar gracias a Dios por todos los beneficios recibidos en estos 74 a\u00f1os de existencia de este canal. En segundo lugar, para celebrar este acontecimiento que ha sido parte de la vida cotidiana de este pueblo, por su aporte a la cultura, al arte y a la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Y en tercer lugar, oramos por todos los que contribuyeron al desarrollo de este canal, pero que ya no est\u00e1n con nosotros. Tambi\u00e9n por los que est\u00e1n enfermos, para que el Se\u00f1or les conceda vida y salud. Y por la direcci\u00f3n y todo el personal que le acompa\u00f1a, para que el Se\u00f1or les d\u00e9 mucha sabidur\u00eda, discernimiento y fortaleza, para que este proyecto de comunicaci\u00f3n siga defendiendo y difundiendo nuestros valores como pueblo, como sociedad.<\/p>\n<p>El primero de agosto de 1952, Radio Televisi\u00f3n Dominicana, en ese momento La Voz Dominicana, fue fundada, como bien conocemos, por Jos\u00e9 Arizmendi Trujillo. Inici\u00f3 sus transmisiones como el primer canal de televisi\u00f3n del pa\u00eds y uno de los pioneros de Am\u00e9rica. Con este acontecimiento tecnol\u00f3gico, la Rep\u00fablica Dominicana se posicion\u00f3 en un sitial muy importante en esta regi\u00f3n.<\/p>\n<p>De manera que estamos celebrando el 74 aniversario de este medio tan importante para nuestro pa\u00eds y que transform\u00f3 para siempre la comunicaci\u00f3n, la cultura y el entretenimiento en el pa\u00eds. Hoy, Corporaci\u00f3n Estatal de Radio y Televisi\u00f3n, CRTV Canal 4, y a pesar de los a\u00f1os y los avances tecnol\u00f3gicos, el canal ha sabido acogerse a la realidad para seguir siendo un importante medio de comunicaci\u00f3n para nuestro pa\u00eds. Esta celebraci\u00f3n nos invita a detenernos en la reflexi\u00f3n de la Palabra de Dios que hemos escuchado.<\/p>\n<p>Me detendr\u00e9 espec\u00edficamente en la lectura del texto del Evangelio de San Mateo que se ha proclamado. La historia de la multiplicaci\u00f3n de los panes es uno de los relatos m\u00e1s emblem\u00e1ticos de la Biblia. Conocido por su mensaje de abundancia y fe.<\/p>\n<p>Este milagro que se encuentra en los cuatro Evangelios no s\u00f3lo revela el poder de Jes\u00fas, sino que tambi\u00e9n ofrece profundas lecciones espirituales que resuenan, que han resonado a lo largo de la historia. La multitud que se re\u00fane para escuchar a Jes\u00fas representa la b\u00fasqueda espiritual de la humanidad. En un mundo lleno de incertidumbres, la gente se siente atra\u00edda por la esperanza que Jes\u00fas les ofrece.<\/p>\n<p>En donde parece que la desesperanza hace m\u00e1s ruido, donde los titulares negativos dominan las pantallas y las redes premian el esc\u00e1ndalo. Los cristianos estamos llamados a mirar m\u00e1s all\u00e1. La esperanza no es una ingenuidad ni una evasi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es una manera de vivir con los ojos puestos en Dios, como ten\u00eda el pueblo en ese momento. Estamos invitados a renovar el coraz\u00f3n para vivir y comunicar la certeza de que la esperanza no nos defrauda, como bien nos dice San Pablo, porque est\u00e1 enraizada en el amor fiel de Dios. Somos seres habitados por un anhelo profundo que s\u00f3lo se colma al sabernos amados por Dios.<\/p>\n<p>Esta certeza no nos inmoviliza, sino que nos impulsa. La esperanza es dinamismo, fuerza que nos pone en salida, porque creemos en un futuro donde Dios ya nos espera, confiando en nosotros incluso cuando dudamos de \u00e9l. En la actualidad, el relato de la multiplicaci\u00f3n de los panes sigue siendo relevante.<\/p>\n<p>A medida que enfrentamos crisis sociales, econ\u00f3micas y espirituales, el mensaje de abundancia y esperanza resuena m\u00e1s entre nosotros. En un mundo donde muchos luchan con la escasez, esta historia nos anima a actuar con generosidad y fe, confiando en que nuestras peque\u00f1as contribuciones pueden tener un gran impacto. \u00bfC\u00f3mo proclamar hoy el mensaje de Jes\u00fas de compasi\u00f3n, esperanza y generosidad en una sociedad enmarcada por antivalores, por el despilfarro y el consumismo desmedido? \u00bfC\u00f3mo construir un mensaje de salvaci\u00f3n, de fe, de esperanza y caridad? Jes\u00fas utiliz\u00f3 un lenguaje directo, apropiado, cargado de una simbolog\u00eda propia de la cotidianidad en la cual creci\u00f3 y vivi\u00f3, un c\u00f3digo acorde con el p\u00fablico al cual dirige su mensaje.<\/p>\n<p>Ante la situaci\u00f3n de necesidad, Jes\u00fas muestra su cercan\u00eda. Sabe escuchar, observar, contemplar y penetrar en lo profundo de los corazones. Escuchaba a todas las personas que se le acercaban, a los disc\u00edpulos, a sus enemigos, a los ni\u00f1os, a los soldados, a los cobradores de impuestos, a las prostitutas, a los enfermos, a los que ostentaban poder pol\u00edtico, a los que representaban el poder religioso, al ladr\u00f3n, en definitiva.<\/p>\n<p>Todo aquel que estuvo en contacto con Jes\u00fas encontr\u00f3 un mensaje de esperanza y aliento, como lo que deben transmitir nuestros medios de comunicaci\u00f3n social. Hoy en d\u00eda, con mucha frecuencia, la comunicaci\u00f3n no genera esperanza, sino miedo y desesperaci\u00f3n, prejuicio y rencor, fanatismo e incluso odio. Muchas veces se simplifica la realidad para suscitar reacciones instintivas, se usa la palabra como un pu\u00f1al, se utilizan incluso informaciones falsas o deformadas, h\u00e1bilmente para lanzar mensajes distorsionados e incitar los \u00e1nimos a provocar y a herir.<\/p>\n<p>Es un imperativo moral la necesidad de desarmar la comunicaci\u00f3n y purificarla de la agresividad. Lamentablemente, vemos c\u00f3mo se dan las guerras verbales, la competencia desleal, la voluntad de dominio y posesi\u00f3n y de la manipulaci\u00f3n de la opini\u00f3n p\u00fablica, reflejando de esta forma el modelo de una mala comunicaci\u00f3n que incide en el comportamiento social. Se distorsiona el fin de los medios de comunicaci\u00f3n cuando difunden las mentiras en vez de la verdad, cuando emplean manipulaci\u00f3n, cuando destacan la maldad en busca del lucro, de la fama y el poder.<\/p>\n<p>Los medios de comunicaci\u00f3n no cumplen su misi\u00f3n cuando s\u00f3lo dan malas noticias, ocultan las buenas y aterrorizan el bien, la verdad y la belleza del mundo y de la creaci\u00f3n. Estamos convencidos de que hoy m\u00e1s que nunca se hace necesario un trabajo period\u00edstico y de comunicaci\u00f3n apegado a la \u00e9tica y a los mejores intereses de la sociedad. El compromiso valiente asumido por los comunicadores es indispensable para poner en el centro de la comunicaci\u00f3n la responsabilidad personal y colectiva y el bien del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Hoy nos encontramos en un contexto de comunicaci\u00f3n cada vez m\u00e1s veloz e inmerso dentro de un sistema digital. Asistimos al fen\u00f3meno de las noticias falsas, las llamadas fake news. Esta expresi\u00f3n se refiere, por tanto, a la informaci\u00f3n infundada, basada en datos inexistentes y distorsionados que tienen como finalidad enga\u00f1ar o incluso manipular a las personas para alcanzar determinados objetivos, influenciar las decisiones pol\u00edticas u obtener ganancias econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Difundir la buena noticia es el fin de la predicaci\u00f3n cristiana como Jes\u00fas y la finalidad de los medios de comunicaci\u00f3n es buscar, expresar y transmitir la verdad, es decir, formar opini\u00f3n e informar de la realidad. Pero la comunicaci\u00f3n de Jes\u00fas es un signo de comuni\u00f3n porque adem\u00e1s de transmitir la buena noticia con sentimientos, con verdad y con sabidur\u00eda, se entrega \u00c9l mismo como palabra de vida. Los medios de comunicaci\u00f3n social tienen la gran responsabilidad de promover la justicia y la verdad, la paz y el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>Sabemos de muchos medios que son fieles a la misi\u00f3n de ejercer un trabajo apegado a la verdad, asumiendo una postura de respeto a sus televidentes. El mundo en el que vivimos se mueve a un ritmo vertiginoso, impulsado por avances tecnol\u00f3gicos que antes s\u00f3lo pod\u00edamos imaginar. Estas innovaciones buscan no s\u00f3lo aumentar la productividad, sino tambi\u00e9n abordar desaf\u00edos de la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los medios de comunicaci\u00f3n impregnan todos los \u00e1mbitos de nuestra cultura y de nuestra vida. Vivimos envueltos en lo que se viene llamando la sociedad de la informaci\u00f3n. Los medios influyen en nosotros, creando h\u00e1bitos sociales, tendencias, gestos, modas.<\/p>\n<p>Influyen en el tono moral de la sociedad y educan o maleducan a los ciudadanos. Su penetraci\u00f3n en la sociedad es total y poderosa. Nadie se escapa de esta.<\/p>\n<p>Los medios de comunicaci\u00f3n tienen el gran poder de educar, orientar y formar conciencia ciudadana. Por ello, se han llamado acertadamente el primer aer\u00f3pago del tiempo moderno. Para muchos, son el principal instrumento informativo y formativo de orientaci\u00f3n e inspiraci\u00f3n para los comportamientos individuales, familiares y sociales.<\/p>\n<p>Realmente, los medios tienen un potencial enorme para promover la paz y construir puentes entre los pueblos, rompiendo el c\u00edrculo fatal de la violencia, la venganza y las agresiones sin fin. Estar tan extendida en nuestro tiempo, las modernas tecnolog\u00edas nos ofrecen posibilidades nunca antes vistas para hacer el bien, para difundir la verdad de manera de nuestra salvaci\u00f3n en Jesucristo y para promover la armon\u00eda y la reconciliaci\u00f3n, dando lugar a una comunicaci\u00f3n que sepa hacernos compa\u00f1eros de camino de tantos hermanos y hermanas nuestros para reanimar en ellos la esperanza en un tiempo tan atribulado. Una comunicaci\u00f3n que sea capaz de hablar al coraz\u00f3n, no de suscitar reacciones, pasiones de aislamiento y de rabia, sino actitudes de apertura y amistad, capaz de apostar por la belleza y la esperanza, a\u00fan en las situaciones aparentemente m\u00e1s desesperadas, capaz de generar compromiso, empat\u00eda, inter\u00e9s por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Una comunicaci\u00f3n que nos ayude a reconocer la dignidad de cada persona. Los medios de comunicaci\u00f3n tienen la funci\u00f3n de educar a la sociedad, transmitiendo conocimiento y valores a trav\u00e9s de programas educativos, documentales, programas de divulgaci\u00f3n cient\u00edfica y otros contenidos. Los medios de comunicaci\u00f3n pueden contribuir al aprendizaje y a la formaci\u00f3n de las personas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, los medios de comunicaci\u00f3n tambi\u00e9n pueden influir en la formaci\u00f3n de valores y actitudes, transmitiendo mensajes que promuevan el respeto, la tolerancia, la igualdad y otros valores fundamentales para la convivencia pac\u00edfica y justa. Asumamos el compromiso de transmitir hechos positivos que abran las ventanas para ver y construir una sociedad m\u00e1s justa y fraterna. Hagamos la diferencia.<\/p>\n<p>Encendamos las luces en vez de fomentar la oscuridad. Felicidades y sigamos trabajando por una buena televisi\u00f3n y una buena comunicaci\u00f3n. Y as\u00ed sea.<\/p>\n<div data-sliderid=\"20908\" id=\"penci-post-gallery__20908\" class=\"penci-post-gallery-container justified column-3\" data-height=\"150\" data-margin=\"3\"><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07079-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07079-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07079\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07064-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07064-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07064\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07005-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07005-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07005\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07051-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07051-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07051\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07183-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07183-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07183\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07197-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07197-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07197\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07213-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07213-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07213\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07246-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07246-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07246\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07250-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07250-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07250\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07255-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07255-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07255\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07281-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07281-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07281\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07296-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07296-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07296\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07304-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC07304-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC07304\"><\/a><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sean todos bienvenidos, bienvenidas a nuestra Catedral Primada de Santo Domingo. 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