{"id":90985,"date":"2026-08-25T18:03:00","date_gmt":"2026-08-25T18:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/diariocatolico.org\/?p=90985"},"modified":"2026-08-26T16:02:56","modified_gmt":"2026-08-26T16:02:56","slug":"homilia-de-la-misa-y-bendicion-del-altar-de-san-jose-de-calasanz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2026\/08\/25\/homilia-de-la-misa-y-bendicion-del-altar-de-san-jose-de-calasanz\/","title":{"rendered":"Homilia de la misa y bendici\u00f3n del altar de san Jos\u00e9 de Calasanz"},"content":{"rendered":"<p>Les saludo a mis hermanos sacerdotes, especialmente al p\u00e1rroco Gerardo Ram\u00edrez y as\u00ed tambi\u00e9n a los sacerdotes de la comunidad que fund\u00f3 el mismo San Jos\u00e9 de Calasanz, esta comunidad de sacerdotes que sirve y colabora con nosotros en esta arquidi\u00f3cesis de Santo Domingo. Celebramos tambi\u00e9n la clausura de estas fiestas patronales dedicadas a San Jos\u00e9 de Calasanz. Pero tambi\u00e9n vamos a tener en esta noche la consagraci\u00f3n de este altar, no la bendici\u00f3n, la consagraci\u00f3n. Y por eso la solemnidad que reviste esta celebraci\u00f3n para&#8230; consagrar este altar que ha sido construido, preparado para colocar tambi\u00e9n en \u00e9l una reliquia de primer grado de San Jos\u00e9 de Calasanz.<\/p>\n<p>Y al escuchar la palabra que se ha proclamado, pienso en lo que significa realmente la vida de santidad. La vemos muy rom\u00e1ntica, muy piadosa o muy simple. Pero los que han descubierto en Dios la misi\u00f3n, la vocaci\u00f3n y sobre todo el prop\u00f3sito que Dios ha tenido con ellos y ellas, entonces han pasado por experiencias muy particulares. Y en esa experiencia muy particular que vivi\u00f3 San Jos\u00e9 de Calasanz y otros santos y santas, hay dos realidades, o tres realidades especialmente.<\/p>\n<p>Primero, el santo o la santa es un ser humano, una persona que ha sabido descubrir en medio de las realidades los signos de los tiempos, la visi\u00f3n, la iluminaci\u00f3n o la capacidad de mirar mucho m\u00e1s all\u00e1 que el com\u00fan de las personas. San Jos\u00e9 de Calasanz y otros y otras han mirado cosas que no miraba la gente generalmente y a veces cosas simples pero muy trascendentes a la vez.<\/p>\n<p>\u00c9l se fij\u00f3 en los j\u00f3venes. En una cultura, en una sociedad, en un mundo donde el joven no ten\u00eda un puesto de gran relevancia, pero tampoco se confiaba en la juventud o se ve\u00eda en la juventud la esperanza de una sociedad. Porque eran los sabios los que contaban. \u00bfY qui\u00e9nes eran los sabios? Los ancianos, los hombres y mujeres que ya hab\u00edan tenido una larga experiencia.<\/p>\n<p>Y en ellos hab\u00eda que confiar. Y en ellos era que se cre\u00eda. Pero los j\u00f3venes no eran tan trascendentes. Pero San Jos\u00e9 de Calasanz puso la mirada en ellos. Pero no solamente puso la mirada en el joven o los j\u00f3venes, sino que puso la mirada en el futuro. Puso la mirada. en los talentos, en los dones, en los carismas que Dios hab\u00eda puesto en cada uno de esos muchachos y muchachas.<\/p>\n<p>Y es tener una visi\u00f3n de una gran amplitud, pero sobre todo leer los signos de los tiempos. Y \u00e9l ley\u00f3 en la mirada, en el pensamiento y en la vida de los j\u00f3venes, ley\u00f3 el futuro de la sociedad. Pero no solamente mirar al joven o acoger al joven porque es joven o por simpat\u00eda o por agrado, sino educarlo, formarlo, porque ah\u00ed estaba la realizaci\u00f3n del ser humano.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Porque cuando un ser humano descubre los talentos, las cualidades que tiene y toma conciencia de lo que es, puede explotar sus capacidades y realizarse como ser humano. Y la mayor obra que podemos hacer y la que se puede hacer es ayudar a un ser humano a descubrir el tesoro que es y los talentos que tiene.<\/p>\n<p>Pero m\u00e1s todav\u00eda, ayudarle a realizarse como ser humano. Porque cre\u00edan en ellos y San Jos\u00e9 de Calasanz crey\u00f3 en ellos. Y crey\u00f3 en ellos y por eso apost\u00f3 a la educaci\u00f3n y a la formaci\u00f3n para el futuro de la sociedad, de la iglesia y de la humanidad. Un gran aporte a la sociedad. Con una simpleza pudo hacer que el mundo cambiara y la sociedad de su entorno cambiara porque tuvo una visi\u00f3n y creo que tambi\u00e9n nos hace falta a nosotros poner la mirada en las cosas m\u00e1s importantes de la vida, en nuestros ni\u00f1os, nuestros adolescentes, nuestros j\u00f3venes, porque si trabajamos los talentos, si trabajamos el potencial que hay en muchos de ellos y le valoramos como son, aseguramos el futuro y el bienestar de nuestro pa\u00eds y el de la humanidad. Una gran visi\u00f3n, leyendo los signos de los tiempos, pero solamente a trav\u00e9s de la luz del Esp\u00edritu. Esa luz del Esp\u00edritu que \u00e9l supo descubrir y supo discernir para hacer la voluntad de Dios. Pero hay otra realidad de un santo o una santa. Que muchas veces no queremos afrontar, por eso le tememos afrontarlo y entrar por este camino o este estilo de vida.\u00a0 Y es ser incomprendido. A todos nos encanta que nos comprendan y caer bien a todo el mundo. Pero San Jos\u00e9 de Calasanz, como Jesucristo, fue incomprendido. \u00bfQui\u00e9n crey\u00f3 en \u00e9l en el momento? Que pod\u00eda&#8230; transformar a esos seres humanos, a esos j\u00f3venes que pod\u00eda aportar a la iglesia, que pod\u00eda hacer un servicio, que pod\u00eda evangelizar a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No lo comprendieron. Y termin\u00f3 su vida sin que lo comprendieran. Termin\u00f3 su vida sin que lo comprendieran. Jes\u00fas tampoco fue comprendido. Y leemos como Job&#8230; No fue comprendido. \u00bfC\u00f3mo es posible t\u00fa siendo rico y teniendo tanta propiedad que Dios te haga eso a ti? Y t\u00fa siendo un hombre de fe. \u00bfC\u00f3mo comprendemos eso? O cuando Jes\u00fas le dice a los disc\u00edpulos que el reino de Dios, que para adquirir o conquistar el reino de Dios hay que hacerse como un ni\u00f1o. Incomprensible. Y por eso es incomprensible, porque cuando usted habla de las bienaventuranzas y dicen que son bienaventurados los que sufren, bienaventurados, y uno dice, pero Jes\u00fas va como en la v\u00eda contraria siempre, incomprendido. Y los incomprendidos son los que transforman el mundo, porque es f\u00e1cil uno montarse en el vag\u00f3n del metro, donde va todo el mundo, pero uno tomar otro vag\u00f3n contrario, le dicen que uno es loco y anda mal.<\/p>\n<p>Los incomprendidos son los que transforman porque va a contracorriente. No se alinea con lo que la sociedad le est\u00e1 imponiendo. No se conforman con lo que hay en el mundo. Tienen cierto grado de rebeld\u00eda contra lo que hay para poder transformar. Y por eso los santos son incomprendidos. F\u00edjense, lean toda la vida de los santos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ninguno la pasaron bien. Todos pasaron por situaciones, hasta su propia gente. lo trat\u00f3 mal. Lea a San Juan de la Cruz, lea a Santa Teresa de Jes\u00fas, lea a San Francisco de As\u00eds y usted ver\u00e1 que fueron todos incomprendidos. Y nosotros nos quejamos por cualquier cosita que pase en la parroquia, ya estamos mal, el mundo se est\u00e1 acabando.<\/p>\n<p>Y cree que es el \u00fanico o la \u00fanica que no lo comprenden en la parroquia. Pero hace miles de a\u00f1os que hay gente incomprendida en la iglesia. Porque est\u00e1n haciendo la voluntad de Dios. Porque hacer la voluntad de Dios muchas veces implica incomprensi\u00f3n. Solamente Dios entiende porque es un misterio. Pero los hombres y mujeres que han sabido conocer de Dios y entrar en el misterio de Dios, entonces lo han asumido con valent\u00eda, con firmeza y con gran determinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed tambi\u00e9n&#8230; San Jos\u00e9 de Calasanz, quien entreg\u00f3 su vida, dedic\u00f3 su vida a la educaci\u00f3n, a la formaci\u00f3n. Y de ah\u00ed entonces surge lo otro en la vida de un hombre o una mujer que ha conocido a Dios, que es su consagraci\u00f3n. Se consagr\u00f3 a Dios. Un hombre que consagr\u00f3 sus ideas. Su coraz\u00f3n, su vida, su juventud, su fuerza, lo consagra a Dios.<\/p>\n<p>Y por eso hoy vamos a colocar en este altar una de las reliquias de San Jos\u00e9 de Calasanz. Se consagr\u00f3. Y por eso el altar tambi\u00e9n ser\u00e1 consagrado. Porque es la imagen, la presencia de Cristo. Y por eso ustedes mirar\u00e1n dentro de un momento. \u00bfC\u00f3mo se ungir\u00e1 el altar? \u00bfC\u00f3mo se preparar\u00e1 todo este ambiente? Porque es la presencia de Cristo.<\/p>\n<p>Y si ustedes se dieron cuenta, generalmente nosotros besamos el altar, el sacerdote, el di\u00e1cono, cuando llega el altar. En esta ocasi\u00f3n no, porque todav\u00eda no est\u00e1 consagrado, porque es la presencia de Cristo. Por eso el altar debe dejarse pr\u00e1cticamente casi descubierto. Apenas se le cubre un poco la parte de arriba del altar con el pa\u00f1o, el mantel. Porque es Cristo, la presencia de Cristo. Y a veces lo adornamos y le ponemos tanta cosa que no se ve nada. El altar es Cristo. Y por eso se consagra. Cristo en este altar, el pan, el vino que se convierte en el cuerpo y la sangre y por eso toda nuestra atenci\u00f3n, nuestra mirada en el altar porque la presencia de Cristo en este lugar sagrado y consagrado como San Jos\u00e9 de Calasanz que se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en un altar consagr\u00f3 su vida para que otros tambi\u00e9n tengan vida realiz\u00e1ndose a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n, la formaci\u00f3n y el acompa\u00f1amiento. Por eso agradecemos a los hermanos Escolapios que est\u00e1n ac\u00e1. cuya comunidad tambi\u00e9n fund\u00f3 San Jos\u00e9 de Calasanz. Ellos portan la reliquia que colocaremos dentro de un momento en el centro de este altar. Pidamos la intercesi\u00f3n de San Jos\u00e9 de Calasanz por esta parroquia, por cada uno de nosotros y especialmente por todos los j\u00f3venes. Que as\u00ed sea.<\/p>\n<div data-sliderid=\"88274\" id=\"penci-post-gallery__88274\" class=\"penci-post-gallery-container justified column-3\" data-height=\"150\" data-margin=\"3\"><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC_2399-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC_2399-585x390.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC_2399\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC_2424-scaled.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC_2424-585x878.jpg\" alt=\"\" title=\"DSC_2424\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/DSC_2546-scaled.jpg\" 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