{"id":91182,"date":"2026-10-25T11:00:59","date_gmt":"2026-10-25T11:00:59","guid":{"rendered":"https:\/\/diariocatolico.org\/?p=91182"},"modified":"2026-10-26T15:15:16","modified_gmt":"2026-10-26T15:15:16","slug":"homilia-integra-pronunciada-por-mons-morel-diplan-en-patronales-de-la-parroquia-jesus-maestro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/2026\/10\/25\/homilia-integra-pronunciada-por-mons-morel-diplan-en-patronales-de-la-parroquia-jesus-maestro\/","title":{"rendered":"Homil\u00eda integra pronunciada por Mons. Morel Diplan, en patronales de la Parroquia Jes\u00fas Maestro"},"content":{"rendered":"<p>Damos el saludo a las instituciones que nos acompa\u00f1an en esta ma\u00f1ana las comunidades tambi\u00e9n que nos acompa\u00f1an, as\u00ed a cada uno de ustedes, hermanos, hermanas, reunidos para celebrar esta fiesta. en el que contemplamos con fe y con confianza a nuestro se\u00f1or como el gran maestro as\u00ed el saludo a las personas que nos est\u00e1n siguiendo a trav\u00e9s de televida el canal cat\u00f3lico de esta arquidi\u00f3cesis que est\u00e1 tambi\u00e9n transmitiendo esta eucarist\u00eda Y agradecer a Dios tambi\u00e9n por todos aquellos y aquellas que han sido parte de la historia de esta comunidad parroquial.<\/p>\n<p>Recordando al padre Bedoya, jesuita que trabaj\u00f3 tambi\u00e9n ac\u00e1. Y tantos hombres y mujeres que han sido parte de la historia de fe, de vida cristiana de esta comunidad. Lo que es la comunidad, lo que es esta parroquia. ha sido el esfuerzo el testimonio y la vida de tantos hombres y mujeres que diariamente fueron sembrando la semillita de los valores y principios cristianos en esta comunidad hoy lo celebramos disfrutamos del trabajo del esfuerzo de tantas personas y La gratitud a Dios por cada uno de estos hombres y mujeres y pedirle al Se\u00f1or el descanso eterno por aquellos que ya se nos han adelantado. No podemos perder la memoria de todos esos hombres y mujeres que han sido testigos de la vida de fe de esta comunidad y del testimonio tambi\u00e9n que dieron ellos. con su palabra con su vida y con sus obras si recordamos en esta celebraci\u00f3n de la clausura tambi\u00e9n de las patronales que ha venido celebrando esta comunidad y es interesante que cada a\u00f1o la comunidad organice sus fiestas para para reavivar, para hacer memoria de lo que ha significado la fe para esta comunidad y renovar esa fe que se ha ido cultivando a lo largo del tiempo para seguir fortaleciendo el presente y el futuro de la vida cristiana de la comunidad. Y al acercarnos a la palabra de Dios en este d\u00eda, Dichos textos son propios para la fiesta de esta comunidad, no son lo que estamos leyendo en otras comunidades, porque son propios para esta fiesta.<\/p>\n<p>Porque se nos invita a contemplar, a mirar la persona de Jes\u00fas, pero en la dimensi\u00f3n del Maestro, el Gran Maestro. Y la gente fue mirando en Jes\u00fas. Al maestro, que no hab\u00eda hecho, hab\u00eda hecho todo el proceso que hac\u00edan los jud\u00edos de aquel entonces, que pasaban por las escuelas, los grupos, y Jes\u00fas no pas\u00f3 por nada de eso.<\/p>\n<p>Pero la gente lo reconoci\u00f3 como el gran maestro. Y en \u00e9l entonces miramos las cualidades del maestro, que nos debe servir tambi\u00e9n a nosotros. para continuar esa obra hermosa de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Y el mundo necesita maestro de fe, maestro de vida cristiana, maestros y maestras que reflejen la presencia de Dios en este mundo.<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas, de una manera muy sencilla y simple, nos ense\u00f1a. Y cuando tomamos cada uno de los evangelios, Leemos c\u00f3mo Jes\u00fas de manera pr\u00e1ctica, sin complicarse mucho la vida y sin complicarse a los dem\u00e1s, le va ense\u00f1ando. Es un maestro pr\u00e1ctico, pero muy concreto en lo que ense\u00f1a, que hoy nos ayuda tambi\u00e9n a nosotros.<\/p>\n<p>Y leemos entonces los textos, el libro del profeta Isa\u00edas, que nos habla del que escucha. Y el profeta se presenta con los o\u00eddos abiertos para escuchar la voz de Dios, como aquel que est\u00e1 dispuesto a dejarse ense\u00f1ar y a dejarse guiar para ser un buen disc\u00edpulo. Y Jes\u00fas entonces se convierte en el gran maestro del escucha, un gran maestro del escucha.<\/p>\n<p>Y cuando vamos leyendo los textos b\u00edblicos, especialmente como he dicho de los evangelios, encontramos a un Jes\u00fas que siempre est\u00e1 escuchando a la gente. Tiene un gran don, tiene un arte hermoso de poner los o\u00eddos a las necesidades y a las preocupaciones de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Y se convierte en un gran maestro, porque es el maestro de la escucha, de la atenci\u00f3n. de poner la mirada en el otro y la otra que necesita ser atendido, necesita ser escuchado, necesita ser valorado. Y para nosotros los cristianos de este tiempo, es tambi\u00e9n una invitaci\u00f3n para que ejerzamos y practiquemos y hagamos de la escucha un arte.<\/p>\n<p>Desafortunadamente, hemos ido perdiendo esa capacidad. ese don, ese arte de saber escuchar a la otra persona. Por eso se destruyen muchos matrimonios, porque no saben escuchar. Por eso suceden los conflictos y las confrontaciones entre las personas, porque no sabemos escucharnos. Por eso suceden los problemas en la sociedad, porque no nos escuchan y hay gente que no sabe escuchar.<\/p>\n<p>Y perdi\u00f3 el don, el arte de saber escuchar. El que tiene la direcci\u00f3n o un puesto de mando en la sociedad, tiene que saber escuchar. Hay gente que se cierra en su soberbia, en su vanidad, y no quiere escuchar a nadie, encerrado en una oficina. Te dieron la oportunidad para que escuche, te hicieron funcionario, te hicieron tal cosa, te hicieron lo otro, para que escuche a los otros.<\/p>\n<p>Pero a veces la vanidad cierra el coraz\u00f3n y cierra los o\u00eddos y hay gente que no quiere escuchar a nadie. Ni ellos mismos escuchan, ni su propia conciencia la escuchan, porque se han cerrado al escuchar. \u00bfQu\u00e9 bien hace cuando t\u00fa escuchas al otro? Cuando t\u00fa te detienes. Pero no solamente escuchar para salir del otro, porque a veces queremos para salir de fulano ya, vamos a ver lo que quiere y ya. Sino escuchar al otro. con la mirada puesta en los ojos del otro, escuchar al otro con una atenci\u00f3n particular, singular, que el otro sienta que t\u00fa le est\u00e1s escuchando, no con los o\u00eddos, sino con el coraz\u00f3n. Y qu\u00e9 bien nos hace cuando el joven se acerca al pap\u00e1 o la mam\u00e1 y que ese joven se siente escuchado.<\/p>\n<p>Cuando se acerca el maestro o la maestra, que se siente escuchado por el maestro o la maestra. Cuando una persona se acerca a un sacerdote o a un servidor que se siente escuchado, a veces creemos que hay que perder tiempo y no se pierde tiempo. Es una inversi\u00f3n de tiempo porque est\u00e1 invirtiendo un tiempo en algo que transforma la vida de un ser humano y ayuda a que el otro sea diferente.<\/p>\n<p>Por eso Jes\u00fas dedic\u00f3 tiempo a escuchar al leproso, a la prostituta, a los ni\u00f1os, al enfermo, al cojo, al ciego. A todos le escuchaban. Y f\u00edjense c\u00f3mo todos se sanaban. Todos se sanaban. Y Jes\u00fas no hac\u00eda nada extraordinario. Con solamente escucharlo. Y uno tambi\u00e9n, con solamente que escuchen a uno. A veces uno se sana con solamente sentir que el otro te escuche.<\/p>\n<p>Como el que va a un m\u00e9dico. Y sin el m\u00e9dico tomar el l\u00e1piz para anotar una receta, con el hecho de solamente ese m\u00e9dico acogerle, extenderle, escucharle, ya comienza la primera sanaci\u00f3n. Ya se siente curado porque me escucharon. Vivimos en un mundo ahogado, en un mundo donde no sabemos a veces a qui\u00e9n acudir ni d\u00f3nde acudir.<\/p>\n<p>Nos sentimos a veces cargados de muchas preocupaciones y problemas. Porque nos falta quien nos escuche. El adulto mayor que no tiene quien le escuche encerrado en una casa se deprime y se enferma. Y por eso muchos adultos mayores viven constantemente enfermos. Porque ni los nietos, ni los hijos, ni nadie le escucha.<\/p>\n<p>Porque todos estamos muy ocupados. El arte de escuchar. El don de escuchar. Hasta entre nosotros mismos escucharnos. Y Jes\u00fas sana m\u00e1s con la escucha que con los signos que hace. Porque el arte de escuchar, el don de escuchar es la mejor terapia y medicina para sanar el coraz\u00f3n herido de un ser humano. Por eso Jes\u00fas es el gran maestro de la escucha, el gran maestro de la atenci\u00f3n al otro, el gran maestro de la acogida a la otra persona. Por eso Jes\u00fas es el gran maestro. Pero otra caracter\u00edstica tambi\u00e9n del gran maestro y que Jes\u00fas lo expresa y lo manifiesta como, bien sabemos, es la forma en que ilumina la vida de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Y Pedro nos habla de la luz, de una luz, que es la vida, el testimonio, la presencia de un cristiano, de una cristiana. Y Jes\u00fas entonces bien lo dice. Yo soy la luz del mundo. Y se presenta como una luz. Y el maestro o la maestra debe ser una luz. Para la otra persona. En medio de la tensi\u00f3n. En medio de la crisis. En medio de la confusi\u00f3n. En medio de la turbaci\u00f3n. En medio de la tristeza. Ser una luz. Y Jes\u00fas es como una luz. Para muchas personas que andan confundidas o turbadas, desorientadas en el camino, y cuando se encuentran con Jes\u00fas, encuentran una luz. Y recordamos ejemplos interesant\u00edsimos como la Samaritana, como Saqueo, o as\u00ed tambi\u00e9n como la Magdalena, y tantos ejemplos de Jes\u00fas que se convierte en una luz para aquellos que andan confundidos.<\/p>\n<p>Y entonces al mirar a Jes\u00fas y escuchar a Jes\u00fas, encuentran una luz. Nosotros como cristianos y cristianas, debemos ser una luz para los dem\u00e1s. Debemos ser una luz. Nuestro mundo, nuestra sociedad se va oscureciendo cada vez m\u00e1s. Mucha tiniebla. La tiniebla del odio, del rechazo, de la indiferencia. La indiferencia constante y la apat\u00eda para acercarnos a los otros. Son oscuridades. El trato al otro, la escucha al otro, la atenci\u00f3n a las dem\u00e1s personas y el mal que gana espacio entre nosotros es como una oscuridad. Nosotros debemos ser luces. Y qu\u00e9 agradable es cuando uno se encuentra con personas que son para uno como una luz. Cuando uno encuentra a alguien que le sonr\u00ede y que te da la mano, te abraza, te toca el hombro. y te dice, mira, estamos contigo, y te apoyamos. O cuando en la familia se apoyan unos a otros, los hermanos se apoyan unos a otros, uno siente como una luz en esa familia. O cuando uno est\u00e1 pasando por una situaci\u00f3n dif\u00edcil de la vida, una crisis, un problema de salud, un problema personal, que uno encuentre a alguien que le sirva de luz.<\/p>\n<p>Cuando se vive en un ambiente de tinieblas y de oscuridad, Crece la ansiedad y la depresi\u00f3n y la crisis, porque los lugares oscuros provocan crisis, provocan ansiedad y provocan depresi\u00f3n. Cuando usted est\u00e1 en un lugar claro, bonito, usted se siente c\u00f3modo. Y por eso uno quiere irse hasta el campo, a un lugar donde haya luz, porque quiere buscar un espacio donde el alma se libere.<\/p>\n<p>Pero nuestros espacios se est\u00e1n convirtiendo en oscuridad. Persona molesta, malhumorada, inc\u00f3moda, quejosa, peleona. Todo un ambiente de oscuridad. Necesitamos una luz. Una gente que te sonr\u00ede, una gente que te salude, una gente que te acoja, una gente que tenga soluci\u00f3n a los problemas. Y por eso uno mira en nuestra calle de Santo Domingo como andamos, como en medio de una oscuridad.<\/p>\n<p>Gente molesta, gente quejosa, diciendo malas palabras, insultando al otro. Todo un ambiente de tinieblas. Ser luz. Y Jes\u00fas es como la luz. En medio de un ambiente de oscuridad, ilumin\u00f3. Y por eso la resurrecci\u00f3n es la luz. Y se presenta Cristo y la transfiguraci\u00f3n radiantes que ilumina a los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Estamos llamados a ser luz. T\u00fa y yo que escuchamos la palabra, que comulgamos, que venimos a la iglesia, que celebramos. Debemos salir radiante de aqu\u00ed. No podemos salir de aqu\u00ed con una actitud de pesimismo, de cansancio y desencanto. El que ha conocido al Maestro y el que ha conocido y est\u00e1 en comunicaci\u00f3n con el Maestro debe ser una luz para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Para nuestros j\u00f3venes, iluminar sus vidas cuando nosotros, los adultos, los que tenemos responsabilidades, que podamos iluminar a nuestros muchachos. Que ellos miren en nosotros un ejemplo de vida y una persona imitada, porque somos luces. Jes\u00fas es el gran maestro de la luz. Su vida es transparente, ilumina.<\/p>\n<p>Y as\u00ed tambi\u00e9n nosotros ser la luz para poder iluminar nuestra sociedad como Jes\u00fas, el gran Maestro que ilumina las mentes y los corazones de cada ser humano. Y el Evangelio entonces que hemos escuchado de Juan nos habla del gesto de Jes\u00fas, incomprensible para Pedro, incomprensible para los disc\u00edpulos, que el Maestro se baja a lavarle los pies a un disc\u00edpulo. Incomprensible. \u00bfNo se entiende? Incomprensible para la gente. Pero Jes\u00fas hace un acto, no por populismo, ni para llamar la atenci\u00f3n, ni para que la gente le tome una imagen y lo publique que Jes\u00fas se baj\u00f3 a lavarle los pies a un disc\u00edpulo, para hacer una pose. Es un acto muy natural y espont\u00e1neo de testimonio. Un hombre de testimonio, de dar testimonio a los disc\u00edpulos. Para que ustedes tambi\u00e9n se bajen y aprendan a bajarse y no se crean grandes. Es una gran lesi\u00f3n que le da Jes\u00fas a los disc\u00edpulos. Porque humanamente est\u00e1 ese ego que nos hace entender que somos muy grandes e importantes en este mundo. Y que los dem\u00e1s est\u00e1n por debajo de m\u00ed.<\/p>\n<p>Jes\u00fas le da testimonio de bajamiento. Se pone por debajo de todos d\u00e1ndole testimonio de vida. Jes\u00fas es el gran modelo de vida para nosotros. Y es no solamente un texto para ser le\u00eddo y para recordar que Jes\u00fas hizo eso y repetirlo, no. Y no tiene que ser exactamente as\u00ed, pero s\u00ed ser un signo de testimonio para los dem\u00e1s y eso atrajo a los disc\u00edpulos y puso en atenci\u00f3n a todo el mundo por el gesto de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Nuestra sociedad necesita de testigos, hombres y mujeres que sean testigos, que den testimonio. Es uno de los males sociales que tenemos, los malos testimonios. Hasta en nosotros mismos, los que tenemos cierta posici\u00f3n en la sociedad, los signos que mandamos hacen mucho da\u00f1o muchas veces, necesitamos signo positivo de buen testimonio de todos y todas para que nuestra sociedad sea mejor que nuestros ni\u00f1os y j\u00f3venes miren en nosotros hombres y mujeres ejemplares honestos de buen comportamiento de vida cristiana de valores y principios en la convivencia cotidiana en nuestra sociedad no cambia la sociedad de otra manera La educaci\u00f3n, la formaci\u00f3n, vale mucho del testimonio nuestro.<\/p>\n<p>No solamente las clases que le dan en el aula, no solamente lo que se aprende en una universidad, sino el buen testimonio que uno va aprendiendo de pap\u00e1, de mam\u00e1, de los abuelos, de los familiares, de la gente que est\u00e1 en nuestro entorno, que nos ayuda a ser mejores personas. Los j\u00f3venes de hoy, nuestros j\u00f3venes, necesitan un modelo de vida.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es un modelo de vida, pero tambi\u00e9n t\u00fa y yo debemos ser un modelo de vida para nuestros hombres, para que crezcan mirando un referente, un gran referente moral, un gran referente humano, un gran referente espiritual, que miren en nosotros los adultos, un referente. Nuestra humanidad hoy est\u00e1 carente de referentes.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 referentes tengo yo a nivel mundial? Presidentes mat\u00e1ndose uno con otro y peleando y acabando con la humanidad. \u00bfCu\u00e1les son los referentes que tenemos nosotros actualmente? Es triste, porque el mundo necesita de buenos referentes. Cristo es el modelo de vida para nosotros, para que nosotros como cristianos miremos el estilo de vida, la forma de ser, para poder transformar el mundo y la humanidad.<\/p>\n<p>Cristo transform\u00f3 la humanidad de esa forma. Impact\u00f3 la sociedad, impact\u00f3 el mundo con su comportamiento, con su estilo de vida y con su forma de ser. As\u00ed nosotros tambi\u00e9n podemos impactar nuestra sociedad, transformar nuestra sociedad, siguiendo los valores cristianos y teniendo a Cristo como nuestro modelo y maestro. Que as\u00ed sea.<\/p>\n<div data-sliderid=\"21808\" id=\"penci-post-gallery__21808\" class=\"penci-post-gallery-container justified column-3\" data-height=\"150\" data-margin=\"3\"><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/188aaffd-54c5-4afa-a231-5bc411d94eed.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/188aaffd-54c5-4afa-a231-5bc411d94eed-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"188aaffd-54c5-4afa-a231-5bc411d94eed\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/958bd31f-29df-40b8-8011-f7593445831b.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/958bd31f-29df-40b8-8011-f7593445831b-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"958bd31f-29df-40b8-8011-f7593445831b\"><\/a><a class=\"penci-gallery-ite item-gallery-justified\" href=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/8519fe4d-b134-43c9-a334-2a6923842bb4.jpg\" data-rel=\"penci-gallery-image-content\" ><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/8519fe4d-b134-43c9-a334-2a6923842bb4-585x329.jpg\" alt=\"\" title=\"8519fe4d-b134-43c9-a334-2a6923842bb4\"><\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Damos el saludo a las instituciones que nos acompa\u00f1an en esta ma\u00f1ana las comunidades tambi\u00e9n&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":17,"featured_media":91183,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_lmt_disableupdate":"","_lmt_disable":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-91182","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized"],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/diariocatolico.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/5c499586-00c8-444d-b027-9b9a2fa204a4.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/91182","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/17"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=91182"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/91182\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":91188,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/91182\/revisions\/91188"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/91183"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=91182"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=91182"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diariocatolico.org\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=91182"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}