Mamá: El Regalo Más Grande que Hasta Dios Quiso Tener

El día de las madres lo celebramos el último domingo del mes de mayo. Muchos otros países lo celebran otros días de mayo y algunos en febrero y marzo. Un día para festejar a las madres, único ser capaz de engendrar en su vientre a un niño o una niña, hacerle crecer hasta completar su gestación y nacer a la vida.

Nosotros los católicos ese día debemos o nos obliga a pensar en María, la madre de Jesús y madre nuestra. Sí, madre nuestra porque Jesús le dijo a Juan el discípulo amado: Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo. Después dijo al discípulo: He ahí tu madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa. (Juan 19, 26-27).

María quien fue anunciada desde el profeta Isaías y le fueron reveladas verdades. Ella guardaba todo en su corazón, era humilde sierva, obediente, lo que se evidencia cuando la visitó el ángel: Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia. (Lucas 1,38).

Ella es modelo de virtud, humildad y obediencia. Aceptó la voluntad de Dios sin reproches ni protestas. Es nuestro ejemplo para seguir. Es la madre de nuestro salvador y siempre se mantuvo en silencio a su lado, sin hacerse notar, porque ella sabía quién era El, pero no presumió de nada. Contrario a como vivimos en la actualidad donde las personas se creen importante por fotografiarse, ser amigos o estar con personajes notables de cualquier actividad de la sociedad.

Así también, vemos imágenes de una madre con su hijo diciendo “madre orgullosa”. Qué distinta a nosotros fue María, Virgen y Madre, siempre en bajo perfil, humilde, sin hacerse notar, al lado del hijo de sus entrañas: Jesús. La Virgen María es solo una y se ha manifestado en tantos países distintos y cada uno la llama por un nombre y reconoce su intersección ante su Hijo.

Una sola es la Virgen María y somos millones de católicos, esa es la razón por la que existen tantas advocaciones como tantos países católicos hay en todo el mundo. Nosotros los dominicanos tenemos dos advocaciones importantes: Nuestra Señora de la Altagracia y Nuestra Señora de las Mercedes.

Celebremos a las madres este último domingo de mayo, porque la madre es un ser tan sublime e importante en la humanidad que hasta Dios mismo quiso tener la dicha de tener una madre: María.