Mons. Carlos Tomás Morel Diplán preside Eucaristía por el X aniversario del Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda

“La educación no es solamente de la cabeza, es del corazón”

Santo Domingo, 13 de agosto de 2026. — El arzobispo coadjutor de Santo Domingo, Mons. Carlos Tomás Morel Diplán, presidió este jueves la celebración eucarística de acción de gracias por el X aniversario del Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda (ISESP), institución que arriba a su primera década de servicio a la formación de educadores y a la transformación de la sociedad dominicana.

La Eucaristía, celebrada en el Salón Multiuso Pedro Henríquez Ureña, reunió a autoridades académicas, docentes, estudiantes, colaboradores, representantes de instituciones de educación superior y miembros de la Institución Teresiana, bajo el lema “Diez años formando educadores para transformar la sociedad”.

Durante la celebración se elevó una acción de gracias a Dios por el camino recorrido durante estos diez años, reconociendo el compromiso de quienes han contribuido a la consolidación de este proyecto educativo y su aporte a la educación dominicana. Desde sus orígenes, el Instituto ha buscado unir la formación académica con una visión integral de la persona, inspirada en el pensamiento y la obra de San Pedro Poveda.

Mons. Morel: “La educación debe ayudar a romper la indiferencia”
En su homilía, Mons. Morel Diplán destacó que la celebración del décimo aniversario constituye una oportunidad para agradecer a Dios por el camino recorrido y, al mismo tiempo, renovar el compromiso con una educación capaz de responder a las necesidades del país.

El arzobispo coadjutor reconoció especialmente el aporte del Instituto Secular Teresiano a la educación dominicana y resaltó la importancia de una visión educativa integral que combine conocimiento, ciencia y Evangelio, siguiendo la inspiración de San Pedro Poveda.

Al reflexionar sobre las lecturas proclamadas, particularmente sobre la denuncia del profeta Ezequiel ante un pueblo que “tiene ojos y no ve y tiene oídos y no escucha”, Mons. Morel identificó la indiferencia como uno de los grandes males de la sociedad contemporánea.

“La educación debe ayudar a romper la indiferencia entre nosotros.”
Explicó que educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino en formar personas conscientes de su misión, de su responsabilidad con los demás y de su compromiso con la sociedad y la patria. Por ello, llamó a formar maestros, profesionales y ciudadanos capaces de actuar con solidaridad, fraternidad y compromiso.

Una educación que forme la mente y el corazón

En uno de los momentos centrales de su reflexión, Mons. Morel Diplán insistió en que la educación debe atender tanto la dimensión intelectual como la humana y espiritual de la persona.

“La educación no es solamente de la cabeza, es del corazón.”

En este sentido, advirtió que una formación exclusivamente intelectual puede producir profesionales con grandes capacidades, pero sin la sensibilidad necesaria para ponerse al servicio de los demás. Señaló que la familia, como primera escuela de formación, y posteriormente las instituciones educativas, tienen la responsabilidad de contribuir a formar el corazón, la conciencia y el carácter de cada persona.

El arzobispo coadjutor vinculó esta reflexión con el Evangelio del día, centrado en el perdón. Explicó que la educación debe ayudar a formar seres humanos capaces no solo de recibir, sino también de dar; personas capaces de superar el rencor, el odio y el resentimiento y de reconocer el valor y la dignidad de los demás.

Asimismo, invitó a apostar por el ser humano, especialmente por los jóvenes, los profesionales y los talentos del país, convencido de que en ellos se encuentra una parte fundamental del futuro de la sociedad dominicana.
“Debemos apostar en grande al ser humano, a nuestros jóvenes, a nuestros profesionales, nuestros talentos, a apostar a ellos porque ahí está el futuro de la sociedad del país.”

“No apostemos al voto, apostemos a la persona”

Mons. Morel Diplán también planteó la necesidad de que las autoridades y la sociedad dominicana prioricen la inversión en educación, formación y calidad humana por encima de intereses particulares o coyunturales.

“No apostemos al voto, apostemos a la persona, a la calidad y a la formación para que tengamos un país como soñaron nuestros padres de la patria.”

Afirmó que el desarrollo del país no puede alcanzarse sin una educación de calidad y sin la formación integral de sus ciudadanos. Reconoció que la República Dominicana ha avanzado en materia educativa, pero señaló que “necesitamos más, necesitamos mucho más”, especialmente para afrontar los desafíos que surgen diariamente en el mundo.

En este contexto, recordó que San Pedro Poveda comprendió que para transformar la sociedad era necesario formar al ser humano, contribuir a superar la pobreza y enfrentar la injusticia social. Esta visión, afirmó, mantiene plena vigencia en el presente, particularmente en una época marcada por el desarrollo de la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías.

El arzobispo coadjutor llamó a no perder de vista la grandeza y el valor de la persona humana ante los avances tecnológicos, y destacó que la educación es precisamente uno de los espacios donde puede potenciarse la capacidad, la dignidad y la riqueza de cada ser humano.

Diez años formando para transformar

Al concluir su homilía, Mons. Morel Diplán felicitó a la comunidad educativa del Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda y la animó a continuar trabajando por una educación que contribuya al bienestar, progreso y desarrollo de la República Dominicana.

“Creamos en lo que tenemos, en lo bueno que hay en este país, en las obras que se están haciendo y, sobre todo, apostemos a una buena educación para el bienestar, el progreso y desarrollo de nuestra patria.”
La celebración del X aniversario se convirtió así en un momento de gratitud por los logros alcanzados y de renovación del compromiso institucional con la formación de educadores capaces de transformar sus comunidades desde la excelencia académica, los valores humanos y cristianos y el servicio a los demás.
El Instituto Superior de Estudios Educativos Pedro Poveda reafirma, al cumplir diez años, su compromiso de continuar formando profesionales de la educación con ciencia, conciencia, valores y sentido de misión, para contribuir a una sociedad dominicana más humana, justa, solidaria e inclusiva.

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